Anji Play: el juego como motor de aprendizaje. Un viaje motivador a China para repensar los espacios educativos

21/10/26

Como ya estamos viendo, las claves para transformar la educación no están en añadir más contenidos, sino en devolver a los niños el tiempo, la libertad y los espacios necesarios para jugar; espacios que posibiliten. 

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Escuela infantil en China (Anji).

En Espacios Maestros partimos de una convicción: la arquitectura educativa no puede entenderse al margen de cómo aprendemos. Diseñar un colegio significa crear las condiciones para que sucedan experiencias significativas de aprendizaje, convivencia y desarrollo. Esta idea forma parte de nuestro ADN: el juego es el mejor motor para el aprendizaje.

Y pocas experiencias son tan naturales, completas y necesarias durante la infancia como el juego.

Esta semana, José Picó viaja junto a Sonia Díez a China. Durante dos semanas visitarán diferentes centros educativos para conocer de cerca experiencias pedagógicas que sitúan al niño en el centro del aprendizaje.

De este país nos llama mucho la atención el conocido enfoque Anji Play, una propuesta nacida en China que ha despertado el interés de educadores e investigadores de distintos países.

El viaje de Sonia y José comienza mucho antes de subir al avión: con preguntas, reflexión pedagógica y una una serie de conversaciones especialmente enriquecedoras con José Luis Linaza Iglesias, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Madrid y referente internacional en el estudio del juego y el desarrollo infantil.

Anji Play: una educación que confía en la capacidad del niño

En el condado de Anji, en la provincia china de Zhejiang, la educadora Cheng Xueqin impulsó una transformación de la educación infantil a partir de una pregunta fundamental: ¿qué ocurre cuando los adultos dejan de dirigir constantemente el juego y empiezan a confiar en la capacidad de los niños para explorar, decidir y aprender?

De esa reflexión surgió Anji Play, un enfoque educativo que reconoce el juego libre, profundo y sostenido como una experiencia central del aprendizaje.

Su planteamiento no consiste en utilizar juegos para enseñar contenidos previamente definidos. Va más allá: propone que los niños dispongan de tiempo, materiales y entornos adecuados para iniciar sus propias actividades, construir, experimentar, asumir desafíos, colaborar y descubrir.

Los adultos no desaparecen del proceso. Su papel cambia. Observan, documentan, escuchan, garantizan condiciones de seguridad y acompañan la reflexión sin apropiarse de las decisiones de los niños.

Anji Play se articula alrededor de cinco principios interrelacionados:

  • Amor: la confianza, el cuidado y la seguridad emocional como punto de partida.
  • Riesgo: la posibilidad de enfrentarse a situaciones inciertas, valorar alternativas y descubrir capacidades.
  • Alegría: el placer que surge de explorar, participar y alcanzar descubrimientos propios.
  • Implicación: la concentración profunda que aparece cuando una actividad tiene sentido para quien la realiza.
  • Reflexión: la oportunidad de interpretar la experiencia, expresarla y comprender lo aprendido.

En esta metodología, jugar no es una recompensa después del trabajo. Es una parte fundamental del propio proceso educativo.

Lo que la neurociencia nos ayuda a comprender sobre el juego

Durante mucho tiempo, el juego y el aprendizaje se han presentado como actividades separadas. La investigación sobre desarrollo infantil permite cuestionar esa división.

La Academia Americana de Pediatría, en su informe The Power of Play (2018), recoge evidencias sobre la contribución del juego al desarrollo cognitivo, emocional, social y lingüístico, así como a las funciones ejecutivas.

Estas funciones incluyen procesos como la memoria de trabajo, el control inhibitorio y la flexibilidad cognitiva, esenciales para regular la conducta, mantener la atención, adaptarse a situaciones nuevas y resolver problemas.

Cuando un niño construye una estructura, decide cómo equilibrarla, modifica su estrategia después de un error o negocia con otros niños cómo continuar, está participando en experiencias que ponen en juego muchas de estas capacidades.

También intervienen la curiosidad, la motivación, el movimiento y la relación con los demás.

Esto no significa que cualquier juego produzca automáticamente determinados aprendizajes ni que todas las metodologías basadas en el juego tengan los mismos resultados. La evidencia científica exige distinguir entre las contribuciones generales del juego al desarrollo y los efectos específicos de cada propuesta educativa.

Pero sí permite sostener una idea relevante: el juego no es una actividad secundaria en el desarrollo infantil. Es uno de los contextos naturales en los que los niños exploran, se relacionan, piensan y aprenden.

Y aquí aparece una pregunta especialmente importante para quienes diseñamos escuelas: si sabemos que el juego tiene este valor, ¿están nuestros espacios educativos preparados para acogerlo?

El espacio participa en el aprendizaje

Una de las aportaciones más interesantes de Anji Play es que su filosofía pedagógica se traduce en decisiones concretas sobre el entorno.

Los niños encuentran materiales abiertos, elementos de construcción, superficies diversas, espacios exteriores y posibilidades de movimiento que no predeterminan una única manera de actuar.

Una pieza de madera puede convertirse en puente, rampa, soporte o parte de una construcción colectiva. El valor educativo no reside únicamente en el objeto, sino en las posibilidades de acción, relación e imaginación que ofrece.

Desde Espacios Maestros reconocemos aquí una conexión directa con nuestra manera de entender la arquitectura educativa.

Un espacio no enseña por sí solo, pero puede facilitar o limitar determinadas formas de aprender.

Puede favorecer la autonomía o generar dependencia. Invitar a explorar o imponer recorridos rígidos. Facilitar el encuentro o dificultar la colaboración. Permitir distintas maneras de habitarlo o condicionar todos los comportamientos.

Por eso, cuando hablamos del juego como motor de aprendizaje, no pensamos únicamente en incorporar zonas lúdicas a los colegios. Pensamos en diseñar entornos que permitan investigar, moverse, construir, imaginar, relacionarse y experimentar con seguridad.

Entornos donde la naturaleza, la flexibilidad, la diversidad de materiales y la posibilidad de transformar el espacio se conviertan en recursos educativos.

Y donde el diseño responda siempre a una intención pedagógica.

José Luis Linaza: conversaciones previas que conecta investigación, juego y educación

Para preparar este viaje, Sonia Díez y José Picó han mantenido varios encuentros con José Luis Linaza Iglesias, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Madrid, doctor en Psicología por la Universidad de Oxford y especialista en psicología evolutiva, juego y educación en diferentes culturas.

Su trayectoria ha estado dedicada a comprender el juego como una dimensión esencial del desarrollo humano, tanto desde la investigación como desde experiencias educativas en distintos contextos internacionales.

Su relación con Anji Play es especialmente significativa. Ha participado en encuentros vinculados a esta metodología y en 2024 fue reconocido como experto especial del Centro de Investigaciones de Anji Play, en China.

También ha contribuido a generar espacios de intercambio entre investigadores y educadores interesados en el valor del juego. En las jornadas Jugar y aprender o aprender y jugar, celebradas en Madrid en 2026, participó en un encuentro en el que se presentó la experiencia china de Anji Play.

Las reuniones previas al viaje han permitido a Sonia y José profundizar en este contexto y establecer conexiones que facilitarán el acercamiento a distintas experiencias educativas en China.

Este vínculo resulta especialmente valioso porque conecta tres dimensiones que consideramos inseparables: la investigación sobre cómo aprenden los niños, las prácticas pedagógicas que hacen posible ese aprendizaje y los espacios donde esas experiencias tienen lugar.

Viajar para observar, escuchar y seguir aprendiendo

La próxima visita a China nace de una actitud de curiosidad y aprendizaje.

No se trata de buscar un modelo que pueda trasladarse de forma automática a otros contextos. Cada colegio tiene su cultura, su comunidad, su proyecto educativo y sus propias necesidades. Se trata de observar cómo otras comunidades educativas han respondido a preguntas que también nos hacemos en Espacios Maestros:

  • ¿Qué grado de autonomía pueden alcanzar los niños cuando el entorno está pensado para confiar en ellos?
  • ¿Cómo cambia el papel del docente cuando el juego se convierte en una experiencia central de aprendizaje?
  • ¿Qué decisiones arquitectónicas facilitan la exploración, el movimiento, la colaboración y la reflexión?
  • ¿Cómo se relacionan los espacios interiores y exteriores?
  • ¿Y qué podemos aprender de estas experiencias para seguir diseñando colegios más coherentes con las necesidades reales de la infancia?

Conocer otras formas de entender la educación, enriquecer nuestra identidad con perspectivas nuevas, ese es el objetivo de apertura del viaje a China.

Diseñar escuelas que permitan aprender jugando

En Espacios Maestros entendemos el juego como uno de los pilares de nuestro ADN porque reconocemos su capacidad para activar experiencias de aprendizaje, favorecer las relaciones y acompañar el desarrollo infantil.

Anji Play nos invita a profundizar en esa convicción desde una perspectiva especialmente interesante: la confianza en el niño, el valor de la experiencia y la importancia de un entorno que permita actuar con autonomía.

También nos recuerda que una transformación educativa no comienza necesariamente con una gran intervención arquitectónica. Puede comenzar con una decisión pedagógica: dar más espacio, más tiempo y más protagonismo a quienes aprenden.

Nuestro reto es traducir esa reflexión en arquitectura.

Diseñar un colegio es decidir qué oportunidades de aprendizaje queremos hacer posibles dentro de él. Y, a veces, para avanzar en esa reflexión, merece la pena viajar lejos, observar otras realidades y regresar con mejores preguntas.

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