
Donde un día se reparaban coches, un taller sin apena luz natural, hoy se educa a niños y niñas en un espacio lleno de luz y color. La escuela de Giorgeta ha sido un gran reto y una obra de gran impacto visual. El cambio, desde nuestra primera visita rodeados de coches, mecánicos y herramientas, hasta la inauguración de la escuela, fue sencillamente espectacular.
Hoy le ponemos la estrellita y la guinda a este gran desafío, un proyecto hecho con paciencia, buen diseño, criterio y mucho cariño, para que lo puedan disfrutar los más pequeños. ¡Para vosotros!
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